Esta semana ha sido tranquila pero madre mía todo lo que viene. Qué emocióóóón. En dos semanas nos vamos de viaje y esta la hemos aprovechado para organizarlo. Y entre unas cosas y otras…hemos reservado ya el vuelo con el que saldremos de Australia, y como era de esperar, no, no es a España. Te cuento cómo ha ido la semana.

¿Pero que se podía ir más lejos?

El lunes vino a casa mi amiga «sí a todo» y eso siempre significa «su reserva ha sido aceptada». Hablando de la vida…acabamos reservando un vuelo a Nueva Zelanda.

Así que ya es oficial y aunque aún falten unos meses, ya tenemos fecha de fin para esta experiencia, que será el 27 de octubre. Pero empezará la aventura 2.0., que será un viaje sin fecha de vuelta y que me hace más ilusión si cabe que todo lo que estamos viviendo aquí.

Nos vamos literalmente al culo del mundo.

Nos hemos aficionado al trivial

Que me gusta a mí un juego de mesa. Y aunque esto no es el juego que yo pensaba, la semana pasada le cogí el gustillo y esta hemos ido a probar a otro sitio.

Fue muchísimo más fácil porque no era todo sobre cultura australiana, era más genérico. Eso no quita que quedásemos últimos, pero fuimos los que pusimos la gracia a la tarde y eso no nos lo quita nadie.

Planeando EL VIAJE

Con mayúsculas, porque este viaje que vamos a hacer en julio es del que más ganas tengo en Australia y con el que vamos a disfrutar más. El miércoles quedamos para organizar el viaje y la ilusión crece por momentos.

Vamos a volar a Cairns, en el norte, y allí recogeremos una caravana con la que recorreremos la Costa Este e iremos conduciendo hasta llegar de vuelta a Brisbane.

Yo me quedé con la Gran Barrera de Coral, que no solo vamos a hacer snorkel en ella, sino que la vamos a sobrevolar en avioneta. Pero es que en esta zona hay mucho más, vamos a hacer rafting, dormir en bosques, ver cascadas, amanecer en playas llenas de canguros, ver koalas en libertad…La Australia natural, salvaje y disfrutona que nos imaginábamos cuando vinimos (que no es que lo que hacemos ahora este mal, pero trabajamos mucho).

Qué ganas tengo y cuántas cosas voy a escribir.

Una noche en España

El viernes fue «La Verbena», una fiesta española que hacen aquí cada dos meses. Y mira, la fiesta australiana está muy bien, pero nada como gritar La Oreja de Van Gogh a pleno pulmón. Parece que llevamos aquí 7 años a veces, y una noche donde parece la verbena de tu pueblo a las 5 de la mañana se agradece y mucho.

Me hubiera encantado que hubiera un cortador de jamón, pero bueno tampoco le vamos a pedir peras al olmo.

Las fotos de este día mejor nos las ahorramos, por el bien común.

Una noria y un picnic

El domingo tuve un día dominguero total, e hice algo que llevaba tiempo queriendo hacer: subirme a la noria de Brisbane. Porque sí, si Londres tiene el London Eye, Brisbane tiene el suyo también.

Ya te lo contaré en otro post, pero me decepcionó un poco, parecía más alta y las vistas no eran nada del otro mundo. Pero bueno, una experiencia más que había que hacer viviendo aquí.

Después fui a comer a una zona donde los domingos a mediodía hay música en directo y la gente va de picnic al solecito. Hizo un día increíble para ser invierno, y se estaba de lujo.

Además, como Brisbane parece un pueblo a veces, me encontré con un compañero de mi anterior trabajo y echamos la tarde todos viendo atardecer sobre los edificios de la ciudad. Brisbane es preciosa y esta zona me encanta.

Por cierto, estamos ya a mitad de la experiencia, qué fuerte, ¿no? El día de irme está a la misma distancia que el día que llegué, y parece que han pasado mil cosas estos meses. Sin embargo, no me parece que quede tanto para que se acabe. Siento que hasta ahora ha sido subir escalón a escalón, y ahora que viene la parte divertida se baja en tobogán y va a ir todo cuesta abajo y sin frenos.

En fin, esta semana toca hacer mochilas y contar los días. ¡Seguiremos informando!

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