Por si no lo sabías, Lanzarote tiene una producción de vino única en el mundo. Nos gusta el vino, qué le vamos a hacer, así que hacer una cata de vinos en Lanzarote nos pareció un planazo. No teníamos ni idea de bodegas en la isla, y para ser sincera, lo de la producción única lo aprendí después, pero bueno, buscando e investigando llegamos a la bodega El Grifo y fue un acierto total. Te cuento cómo fue nuestra experiencia e info interesante sobre la tradición vinícola de Lanzarote.

La Geria

Antes de contarte nuestra experiencia en la bodega, es importante saber por qué es tan especial, y se debe al entorno donde está situada: La Geria. Quizás has visto paisajes negros con círculos y no te has parado a pensar lo que es (que igual sí y la única ignorante aquí era yo). Pues son viñedos.

Parece imposible que en una tierra volcánica pueda crecer la vid, ¿cómo va a ser fértil la ceniza? Pues resulta que la tierra volcánica es súper fértil.

Lo que pasa es que en Lanzarote hay muchísimo aire y para proteger las cepas del viento, los agricultores excavaron hoyos en la ceniza y construyeron pequeños muros de piedra volcánica alrededor de cada planta. El resultado es uno de los paisajes más característicos de Lanzarote y un ejemplo de cómo sus habitantes supieron adaptarse a un entorno tan extremo, convirtiendo la huella de los volcanes en una oportunidad. Así que cada círculo de piedra que ves en el paisaje, es una vid.

Bodega El Grifo en Lanzarote

Fundada en 1775, El Grifo es la bodega más antigua de Canarias y una de las más antiguas de España que continúa elaborando vino de forma ininterrumpida y tradicional. Vendimian a mano como antiguamente, ya que entre las formaciones rocosas que tienen para frenar el viento, no cabe la maquinaria.

Este respeto por la tradición convive con una firme apuesta por la sostenibilidad. En El Grifo todo el viñedo está certificado como ecológico y la bodega busca cuidar ese paisaje volcánico que, después de tantos años, sigue siendo el hogar de unas cepas que parecen imposibles de cultivar. Además desarrollan proyectos para reducir su impacto ambiental, como el uso de energía solar o la reutilización del CO₂ generado durante la fermentación.

cata de vinos lanzarote

Después de recorrer la bodega entiendes que aquí hacer vino va mucho más allá de recoger uvas y embotellarlas. Detrás de cada botella hay muchísimas horas de trabajo, una vendimia que todavía se hace a mano y siglos de historia aprendiendo a convivir con un terreno que, a simple vista, parece imposible de cultivar. Creo que eso hace que, cuando llega el momento de la cata, también valores mucho más todo lo que tienes delante.

Y otro dato: el logo de la bodega, lo diseñó César Manrique (como prácticamente todo en Lanzarote).

Nuestra experiencia en la cata de vinos

Todo esto que te he contado nos lo explicaron en la cata. Elisabet, una tinerfeña afincada en Lanzarote y apasionada de su trabajo, nos fue explicando uno a uno los 5 vinos que fuimos probando, además de la elaboración en la bodega.

Nosotros lo reservamos en Get Your Guide y nos costó 30€ por persona (pero quizás puedes reservarlo directamente en la web)

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No sé por qué pensé que en Lanzarote se producía vino tinto, que no me hace mucha gracia y no iba yo a la cata con muchos ánimos. Pues no, la mayoría de vinos producidos en la isla son blancos, una alegría para mi paladar.

Había hecho otras catas pero en esta ocasión, en lugar de enseñarnos “la fábrica”, fuimos directamente a la parte de la cata. Éramos un grupo de solamente 6 personas, por lo que se formó un ambiente muy guay. Pudimos preguntar todo lo que quisimos, hablar entre nosotros, comentar los vinos (y nuestro viaje a Lanzarote).

Una cosa que me llamó mucho la atención: nos explicó que cuanto más cerca estén los viñedos del Parque Natural de Timanfaya, más grandes son los círculos que rodean a las cepas porque más se tiene que cavar hasta llegar a tierra fértil. El agujero es mayor, por lo que el círculo también debe serlo.

Después de la cata, nos dejaron pasear por los viñedos el tiempo que quisiéramos, y aprovechamos para entrar a ver una de las cepas. Son como casitas con los círculos de piedra que construyen. La verdad es que el paisaje es espectacular.

Aprovechamos para llevarnos un vino que nos bebimos una noche cualquiera porque no nos la podíamos llevar en el avión. Una pasta, la verdad. No sé si pagamos 24€ por un vino pero chica, la vida pa vivirla.

Y esa fue nuestra experiencia haciendo una cata de vinos en Lanzarote. Además, hacerlo en la bodega más antigua de Canarias y poder pasear entre viñedos, ver de cerca las construcciones alrededor de las vides y todo lo que nos contaron, fue un acierto. Si vas pocos días, entiendo que vas con el tiempo justo para ver lo imprescindible, pero si vas varios días a la isla, te lo recomiendo 100%. Y de aquí, a comer a un teleclub con una papa interesante. ¡A disfrutar!

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